-
Destinar un terreno de tipo compacto y arcilloso a bulbos y raíces,
sin realizar trabajos previos de tratamiento. Repercutirá en el
desarrollo.
-
Cada labor requiere su tiempo. Pretender "quemar
etapas" es un error frecuente del principiante. Muchos trabajos
necesitan un tiempo de maduración para que la tierra quede bien
preparada.
-
Cultivar el mismo tipo de hortalizas en la misma parcela en años
sucesivos, aunque se repongan los nutrientes, permite reproducirse a
los parásitos.
-
Aplicar más abonos de los recomendados. No sólo se pierde
dinero, sino que puede resultar tóxico para las plantas.
-
Una vez finalizada la época de recolección, hay quien abandona
la parcela sin preocuparse, confiando en ganar en primavera el
tiempo perdido. Pero hay labores que deben hacerse en invierno.
-
Creer que sólo la primavera y el verano permiten cultivar
hortalizas en lugares de climas fríos. Hay también variedades de
invierno.
-
Hacer los trasplantes durante las horas de más calor es un
proceso que provoca estrés a las plantas, por lo que conviene
elegir las horas más frescas y menos secas.
-
Esperar a la primavera para airear el suelo y trabajarlo hasta
darle una consistencia adecuada para la siembra. Tenía que haberse
hecho en invierno.
-
Pretender obtener las propias semillas para el siguiente cultivo.
El aficionado no dispone de medios para evitar la merma de calidad.
Es mejor comprarlas.
-
Dar un riego general en un huerto pequeño hace que unas
hortalizas reciban demasiada agua, mientras que otras se quedan
sedientas. A cada una hay que darle lo que necesita.
-
Utilizar el agua de una manguera que ha permanecido todo el día
bajo el sol en verano. Estará a temperatura tan alta que puede
quemar las plantas.