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Medidas contra la fiebre aftosa en España


Controles para los vehículos y alimentos procedentes del Reino Unido


EL PAÍS

En plena crisis por el estallido de la fiebre aftosa en el Reino Unido y con retraso respecto a países como Francia, Alemania y Portugal, el Gobierno español ha decidido someter a control profiláctico los alimentos y vehículos procedentes de las islas británicas. La orden del Ministerio de Agricultura, que a diferencia de otros países europeos no afecta a los viajeros, impone la desinfección de los vehículos de transporte de animales o de productos de origen animal, así como de las ruedas de los turismos que provengan del Reino Unido. La medida también establece la destrucción a su llegada a España de los productos lácteos y cárnicos destinados al consumo de los pasajeros de buques y aviones británicos. El resto del catering tampoco podrá ser descargado.

El ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, dijo que la orden, se mantendrá 'hasta que disponga de la información necesaria sobre la extensión de la enfermedad en la Unión Europea'. Cabanillas destacó que es 'absolutamente necesario' adoptar estas medidas cautelares 'aunque no existe en estos momentos definición clara de las zonas afectadas'.

El Gobierno de Cantabria instalará el próximo día 12 un dispositivo especial en el puerto de Santander para desinfectar los neumáticos de los vehículos y los zapatos de los pasajeros que desembarquen del ferry procedente de Plymouth, informa Jesús Delgado.

La Generalitat catalana, por medio de su consejero de Agricultura, Josep Grau, reiteró  que las medidas del Gobierno para prohibir concentraciones de ganado hasta el próximo día 9 'son insuficientes'. La orden ministerial, que precedió a la de control de vehículos y alimentos del Reino Unido, impide la celebración de mercados, ferias y concursos de ganado. Grau se refirió a una posible alternativa que la promulgación de la orden no incluyó: 'Una paralización temporal de 15 días de cualquier movimiento intracomunitario y dentro de España de cualquier especie de ganado, menos el que va al matadero, no era una medida irreversible que pusiera en peligro la economía del sector, y en cambio nos habría permitido saber exactamente si podemos haber importado algún animal incubando la fiebre aftosa'.

Corderos inmovilizados

La Generalitat inmovilizó  2.923 corderos, en teoría procedentes de Francia y Holanda, para averiguar si el ganado era originario del Reino Unido. Fuentes de la Consejería de Agricultura declinaron concretar el lugar donde se produjo la inmovilización, aduciendo que se trataba de una 'medida preventiva'.

Aunque el brote de fiebre aftosa registrado en el Reino Unido ha desatado una catarata de medidas gubernamentales, España ya lucha desde hace dos años en su frontera con Marruecos para evitar la entrada de la enfermedad. Estas medidas, que se impusieron el 27 de marzo de 1999 tras la aparición de un brote de este virus en la cabaña ovina de Marruecos, Túnez y Argelia, siguen aplicándose desde entonces en la frontera del Tarajal, donde hay instalada una gran balsa desifectante que deben atravesar obligatoriamente todos los vehículos de dos y cuatro ruedas procedentes del país vecino, entre 2.000 y 3.000 automóviles diarios.

Además, desde marzo del 99 está prohibida la entrada en Ceuta de animales de granjas marroquíes, así como la importación de carne para consumo humano de este país, lo que ha ocasionado problemas sobre todo con las comunidades islámicas, que suelen recurrir a ganaderías del norte de Marruecos para proveerse de ejemplares para sacrificar en sus fiestas religiosas.

La balsa desinfectante contiene lejías y otros líquidos que se renuevan periódicamente y, según los técnicos sanitarios, éstos se adhieren con facilidad a las ruedas de los automóviles, principal medio por el que se propaga la enfermedad. Se considera que este control es el único requisito para evitar que la fiebre aftosa llegue a Ceuta o que atraviese el Estrecho. Pese a ello, todos los automóviles que desembarcan en Algeciras procedentes de la ciudad autónoma deben pasar otro control similar en ese puerto. Se vuelven a examinar las ruedas y se rocían con lejía.

La Delegación del Gobierno en Ceuta sostiene que estas medidas de seguridad son suficientes, por lo que no se considera necesario que se refuercen los exámenes y controles, que hasta la fecha, no se han extendido a las personas, que pueden cruzar a pie la frontera con absoluta normalidad. Se estima que aproximadamente unas 25.000 personas, en un 90% marroquíes, pasan a diario de Marruecos a Ceuta.

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