NUEVA FORMA DE GRIPE TRANSMITIDA POR LAS AVES (AL BORDE DEL DESASTRE Informe de la O.M.S. En
los dos últimos decenios, epidemias explosivas de enfermedades no
identificadas y reemergentes han dado al mundo un toque de atención.
Algunas han afectado al comercio y turismo internacionales, otras han
conducido al sacrificio en masa de animales de corral y de granja. Algunas
han superado la capacidad de los servicios de salud del país y desviado
recursos de otras partes. Casi todas han causado miedo y pánico. La
aparición de la peste neumónica en Surat (India) en 1994 condujo
a miles de personas a huir a otras regiones, con el riesgo de propagar la
epidemia allí. El brote destacó la necesidad de buenos sistemas de
información sobre las enfermedades. La identificación precoz de la
causa, seguida de la respuesta rápida, puede impedir que un pequeño
brote pase a ser una gran epidemia. En
1997, la gran mayoría de los países han tenido por lo menos un brote de
enfermedades infecciosas. Varios han sufrido hasta ocho. Algunas de las
enfermedades implicadas son viejos enemigos, como el cólera, la peste, la
fiebre tifoidea y la meningitis. Otras son menos corrientes, como la nueva
variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la gripe aviar que afecta
a los seres humanos por primera vez y un virus transmitido por cerdos. Si
no hubiera existido un sistema mundial de vigilancia de las enfermedades,
los resultados podrían haber sido desastrosos. En definitiva, los
sistemas nacionales de vigilancia deben ser suficientemente fuertes no sólo
para proporcionar alerta constante y respuesta rápida a los brotes de
enfermedades endémicas sino también para estar dispuestos a responder a
un brote repentino e inesperado de una enfermedad conocida o desconocida.
La aparición de la pandemia de VIH/SIDA en los años ochenta es un
ejemplo devastador de lo que puede suceder cuando el mundo está
descuidado. Los
sistemas de notificación son la red de información que sirve de base a
la lucha y la prevención contra las enfermedades. Sin existir ese
fundamento, es imposible saber dónde se está produciendo la enfermedad,
medir los avances hacia las metas de lucha contra las enfermedades,
vigilar la resistencia de los microbios a los medicamentos o proporcionar
un sistema de advertencia precoz respecto a los brotes y la aparición de
nuevas enfermedades. También se necesitan los datos de vigilancia para
determinar dónde deben ir los recursos a fin de obtener la máxima
eficacia en relación con el costo. Actualmente
están en curso esfuerzos para fortalecer los sistemas de vigilancia de
las enfermedades mediante la formación epidemiológica y en el
laboratorio y para ayudar a los países a establecer sistemas integrados
de vigilancia. El objetivo es mejorar la capacidad de vigilancia mediante
la agilización de las actividades y el establecimiento de buenos sistemas
de notificación en los que se comparta y se utilice la información en
los niveles nacional, regional y mundial. Este enfoque reforzado está
siendo utilizado por primera vez en África. En
el nivel mundial, la OMS ha establecido un equipo de información sobre
las epidemias que vigila y verifica los informes sobre brotes aparecidos
en cualquier parte del mundo y proporciona un equipo de respuesta, en
donde es necesario. La OMS ha establecido también un sistema mundial
de alerta que concede prioridad a la vigilancia de enfermedades tales
como la gripe (FluNet), la rabia (RABNET), el VIH/SIDA, la enfermedad de
Creutzfeldt-Jakob y enfermedades conexas. En
1997, el sistema FluNet recogió informes de una nueva forma de gripe
humana transmitida a partir de las aves. Ese virus había producido la
muerte de un niño de tres años en la RAE de Hong Kong. El incidente
despertó el temor de que una nueva pandemia, a menos que fuera contenida,
pudiera pasar a otros continentes y provocar la muerte de millones de
personas. En la pandemia gripal de 1918 murieron 20-40 millones de
personas, más que el total de muertes registradas en la primera guerra
mundial. Puede aparecer de nuevo. Seis
meses más tarde, otro brote causó 17 casos y cinco defunciones. Mediante
una respuesta rápida al brote, que supuso la toma de muestras de más de
1800 animales y aves, el virus fue atribuido a las aves de corral vivas.
Las autoridades respondieron estableciendo una red de vigilancia
intensificada y destruyendo todas las aves de corral vivas. A fines de
1997 sólo se habían confirmado 18 casos. El virus no pareció
transmitirse de persona a persona y disminuyó la amenaza de una pandemia.
En 1999, el nuevo sistema detectó todavía otro nuevo tipo de gripe
animal en personas y reaccionó en consecuencia. Cada
año, el sistema FluNet recoge datos de vigilancia de todo el mundo sobre
las distintas cepas de virus gripal que afectan a los seres humanos. Dos
veces al año se formulan recomendaciones dirigidas a los fabricantes
sobre el contenido de la vacuna antigripal del próximo año, de modo que
cada año se disponga de vacunas eficaces. En
1996, África sufrió la mayor epidemia registrada en el mundo de
meningitis, con más de 187 000 casos y 20 000 defunciones. En ese
momento se agotaron las reservas de vacuna y los países reconocieron tardíamente
el brote. Para empeorar la situación, los países más ricos comenzaron a
comprar vacuna, en exceso de las necesidades reales. Países con reservas
de vacuna la utilizaron a veces de modo desordenado y con equipo de
inyección inseguro. En
respuesta, la OMS estableció un grupo interorganismos para vigilar la
incidencia de la meningitis, coordinar el suministro de urgencia y la
distribución equitativa de la vacuna contra la meningitis en los países
más necesitados y asegurar su uso inocuo. El grupo calcula las
necesidades de vacuna y supervisa la adquisición y distribución de
reservas de urgencia de vacuna de alta calidad y de instrumental para la
inyección. Los países tienen rápido acceso a las reservas de urgencia
de la vacuna a un precio especial. Los
sistemas de advertencia precoz y la rápida intervención para contener un
brote pueden ser muy eficaces en relación con el costo y además salvar
vidas. En el Perú, se calculó que una epidemia de cólera
registrada en 1991 costó $ 770 millones en pérdidas de comercio y
turismo, casi la quinta parte de los ingresos normales de la exportación.
Tres años más tarde, la epidemia de peste de la India produjo pérdidas
que ascendieron a un total de $ 1700 millones. Las reservas de hotel
descendieron en un 20%-60% y una compañía aérea perdió $ 1 millón por
semana. En otras partes, el sacrificio y la destrucción masivos de reses
bovinas, cerdos y aves de corral en el Reino Unido, Malasia y la RAE de
Hong Kong, respectivamente, han provocado enormes pérdidas económicas. |