El gobierno de Italia ha suspendido el
Tratado
de Schengen durante los primeros días de noviembre. Pretende con
ello obstaculizar el ingreso al país por todas sus fronteras. La
libertad de circulación de las personas, uno de los principios
constitutivos de la Unión Europea, queda suprimida temporalmente
en el espacio italiano. Esa medida irá acompañada por la
presencia de más de seis mil agentes de policía que patrullarán
día y noche la ciudad de Florencia. ¿Por qué semejantes y
extremas medidas?
La explicación es fácil y no por ello menos
llamativa. Se trata de entorpecer el desarrollo, entre el seis y
el nueve de noviembre en la histórica ciudad de los Medici, del
Foro Social Europeo (FSE). Un Foro definido como abierto, lugar de
encuentro y de intercambio, un espacio para la reflexión y la
formulación de propuestas concretas. Un foro para la articulación
de acciones eficaces entre distintos movimientos y organizaciones
sociales que se oponen a la globalización neoliberal.
Un Foro al que van a asistir mas de diez mil
personas provenientes de mas de cien países del mundo. En el que
participan cerca de quinientas asociaciones y organizaciones de
carácter diverso surgidas de la sociedad. Un Foro que sigue, en
el ámbito europeo, la estela del Foro Social Mundial (FSM).
Recordemos que el primer FSM se celebró en
Porto Alegre, Brasil, en enero de 2001. Nació con la voluntad de
permitir la visualiz ación del movimiento ciudadano mundial empeñado
en construir una sociedad planetaria orientada hacia una relación
fecunda entre los seres humanos y de estos con la Tierra. Por
cierto que, Lula, actual Presidente electo de Brasil, que participó
ampliamente en las dos ediciones anteriores del FSM, ya ha sido
invitado a la tercera edición en enero 2003.
La onda expansiva del FSM ha generado el
desarrollo de foros temáticos (Soberanía Alimentaria, Educación,
Argentina, Pa lestina) y regionales (Europeo, Africano, Asiático,
Pan-Amazónico, Mediterráneo, Pan-Americano). Todos ellos
elaborando alternativas al proceso de globalización dirigido por
las grandes corporaciones multinacionales y por los gobiernos e
instituciones multilaterales que sirven sus intereses.
El FSM y, por tanto el FSE, no gusta a los
poderes mundiales que aceleran la concentración de la riqueza en
unas pocas manos, que generan la exclusión económica, social y
cultural de miles de millones de habitan tes del planeta. No gusta
porque la dinámica de los Foros Sociales preconiza otra
globalización, solidaria, que respete los derechos humanos
universales y el medio ambiente. Otra globalización construida en
torno a sistemas e instituciones, nacionales e internacionales,
democráticos, al servicio de la justicia social, de la igualdad y
de la soberanía de los pueblos.
En el Foro Social Europeo de Florencia se van a
abordar temas vinculados a los grandes desafíos plantead os al
mundo de hoy. ¿Cuál es el papel de Europa en el planeta
globalizado? ¿Qué políticas de solidaridad internacional hay
que desarrollar? ¿Qué políticas de paz hay que impulsar? ¿Cómo
se construye la democracia y la ciudadanía europea?
En el FSE de Florencia, el próximo día nueve,
se realizará una gran manifestación internacional contraria a la
idea de una Europa fortaleza enfrentada al Sur del mundo. Una gran
manifestación contraria a la subordinación de nuestros pueblos a
la potencia militar heg emónica. Una gran manifestación contra
el racismo, contra la guerra y a favor de la cultura de la paz.
Los ciudadanos de Florencia la han declarado
estos días citta aperta, diga lo que diga Berlusconi. Allí
va a estar la Europa social con el objetivo de ayudar a construir
un nuevo sujeto político de cambio. En Florencia se va a
proclamar que Otra Europa es Posible.