Por
Carlos Sandoval
Quiero
aprovechar esta oportunidad para contaros una historia que me contó
Joselito, creo que es hermano de Gervasia, que hace unos años vivía en
el pueblo y debe tener ahora por lo menos 90 años.
Por lo visto, hasta principios del siglo XX una parte del campo era
monte de encinas. Se fue roturando y dedicándose al cultivo de
cereales. Un alcalde anterior a la guerra decidió comprar bellotas y
traerlas al pueblo, con el fin de volver a plantar encinas.
En aquella época había mucha más gente y la mayoría sobrevivía con
dificultades. Por eso, Joselito, pensando que sembrar las encinas
significaba menos trabajo para la gente y menos comida, hizo desaparecer
las bellotas, con lo cual se siguieron sembrando cereales.
Hasta aquí la historia de Joselito. El caso es que el pueblo se ha
quedado casi vacío. Y hoy, 70 años después, sin el sabotaje de
Joselito, que a sus ojos era necesario, una parte del campo sería un
monte de encinas, la tierra sería más rica, porque no se habría
erosionado por la acción del viento y la lluvia al estar sujeta por la
capa vegetal y habría animales de todo tipo cobijándose y alimentándose,
como en cualquier monte de encinas, de los que estaba cubierta la mayor
parte de España.
Si después de leer esta historia, que pienso que es verdad, nuestros
amigos el alcalde y el presidente de la junta vecinal piensan, como yo,
que estaríamos mejor ahora si Joselito no hubiera tenido esas ideas tan
revolucionarias, que echen mano del refrán de que más vale tarde que
nunca y se pongan manos a la obra, con encinas, con robles, con chopos,
con pinos, con qué sé yo.
Carlos Sandoval Fernández. 31 de diciembre 2002.
NOTA
DE LA REDACCIÓN: Consultadas varias personas, muchas recuerdan
haber oído que los dos Pajuelos (El viejo y el Nuevo) fueron sendos
montes de encinas. Primero se roturó uno para sembrar cereales y posteriormente
el otro. La triste historia, aunque en su momento tuviera una
justificación, parece que es cierta, lo cual para algunas personas
supone una gran tristeza al ver el estado de degradación actual. Dicen
que algo parecido ocurrió en Villamarco.
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