Comprender
la meta del Camino de Santiago, la tumba del Apóstol, no entraña
mayores dificultades con la premisa de que aceptemos la guía de
la fe y de que la búsqueda de explicaciones se limite a la
perspectiva religiosa. Ahora bien, en el fenómeno de la
peregrinación a Santiago de Compostela no sólo tenemos la meta,
sino también el camino mismo. Roma o Jerusalem fueron los
primeros centros de peregrinación de la cristiandad, pero no
tuvieron ni tienen un "Camino de Roma", un "Camino
de Jerusalem". El Camino de Santiago adquirió una existencia
diferenciada de la meta. La comprensión de las peculiaridades del
Camino mismo exige otros factores que, aun cuando corran
entrelazados con ellos, son distintos de los religiosos. Dichos
factores son de índole política y económica.
1.
El Camino de Santiago y las vías de comunicación
La
importancia de las vías de comunicación viene dada por la
importancia de los centros de actividades o de poder que enlazan.
La localización, la facilidad o la dificultad físicas de
establecer vías de comunicación con un centro pueden determinar
por otra parte su nacimiento y su importancia histórica. El
Camino de Santiago está íntimamente ligado a los ejes de
comunicación este-oeste del norte de España: de la submeseta
norte y del valle del Ebro. La cuestión que podemos plantearnos
es, por lógica, qué fue antes, la importancia del Camino o la de
las rutas de comunicación por las que discurre. La respuesta es
sencilla: primero fue la de las rutas.
La
reconstrucción de la red de las calzadas romanas de Hispania (1)
permite observar que las vías principales seguían la dirección
este-oeste. Desde Tarragona salía una vía que se dirigía a
Cesaraugusta (Zaragoza) y pasando luego por Calagurris (Calahorra)
y Tritio (Tricio) subía a la Meseta y se unía a la vía 34 del
Itinerario de Antonino a la altura de Virovesca (Briviesca). Esta
vía 34 era la arteria principal de la submesata norte y unía la
Aquitania con la Gallaecia. Viniendo de Burdigala (Burdeos)
entraba en Hispania por Roncesvalles y seguía por Pompelone
(Pamplona), Alba (Alegría), Suessatio (Iruña), Beleia (¿La
Puebla de Arganzón?), Deóbriga (Puentelarrá), Antecuia
(Pancorbo), Virovesca, Tritium (Monasterio de Rodilla), Segisamo (Sasamón),
Dessobriga (Osorno), Lacobriga (Carrión de los Condes), Camala (Grajal),
Pallantia (Santas Martas) hasta Asturica Augusta
(Astorga) (2). Desde Astorga partían las rutas que conducían a
Braccara Augusta (Braga) y a Lucus Augusti (Lugo).
El
objetivo de los romanos, y por ende lo que constituía el
determinante de la importancia de estas vías, era unir los
centros mineros del oro, la plata, el hierro o la malaquita del
noroeste con los pasos de los Pirineos y con Tarragona, la capital
de la Provincia Citerior. ...