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Empleo Agrario |
Los mitos de la biotecnología agrícola. Algunas consideraciones éticas |
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La
biotecnología agrícola está suscitando en todo el mundo grandes
controversias. Queremos acercar el conocimiento de este problema a todos los
agricultores y haremos el esfuerzo de sostener este tema el tiempo necesario
para conseguir el objetivo. Hoy comenzamos con el principio de un artículo de D.
Miguel Altieri de la Universidad de California, Berkeley
De
aquí que sostenemos que el problema clave que los agroecólogos deben
enfrentar, es que la moderna agricultura industrial, hoy epitomizada por la
biotecnología, se funda en premisas filosóficas fundamentalmente falsas y que
precisamente esas premisas necesitan ser expuestas y criticadas para avanzar
hacia una agricultura verdaderamente sostenible. Esto es particularmente
relevante en el caso de la biotecnología, donde la alianza de la ciencia
reduccionista y una industria multinacional monopolizada, que conjuntamente
perciben los problemas agrícolas como simples deficiencias genéticas de los
organismos llevarán nuevamente a la agricultura por una ruta equivocada (Lewidow
y Carr, 1997). El
objetivo de este trabajo es contrarrestar las falsas promesas hechas por la
industria de la ingeniería genética, que alega, que ella alejará a la
agricultura de la dependencia en los insumos químicos, que incrementará su
productividad y que también disminuirá los costos de los insumos, ayudando a
reducir los problemas ambientales (OTA, 1992). Al oponernos a los mitos de la
biotecnología damos a conocer lo que la ingeniería genética realmente es:
otra "solución mágica" destinada a evadir los problemas ambientales
de la agricultura (que de por sí son el resultado de una ronda tecnológica
previa de agroquímicos), sin cuestionar las falsas suposiciones que crearon los
problemas en primer lugar (Hindmarsh, 1991). La biotecnología desarrolla
soluciones monogénicas para problemas que derivan de sistemas de monocultivo
ecológicamente inestables, diseñadas sobre modelos industriales de eficiencia.
Ya se ha probado que tal enfoque unilateral no fue ecológicamente confiable en
el caso de los pesticidas (Pimentel et al., 1992).
Cuestionamiento
Ético de la Biotecnología Las
críticas ambientalistas a la biotecnología cuestionan las suposiciones de que
la ciencia de la biotecnología esta libre de valores y que no puede estar
equivocada o mal utilizada, y piden una evaluación ética de la investigación
en ingeniería genética y sus productos (Krimsky y Wrubel, 1996). Quienes
proponen la biotecnología son considerados como que tienen una visión
utilitaria de la naturaleza y favorecen el libre intercambio (trade-off) de las
ganancias económicas por el daño ecológico, indiferentes ante las
consecuencias para los seres humanos (James, 1997). En el corazón de la crítica
están los efectos biotecnológicos sobre las condiciones sociales y económicas
y los valores religiosos y morales que conllevan a preguntas como:
También surgen
algunas preguntas específicas sobre la naturaleza de la tecnología, en tanto
otras cuestionan la dominación de la agenda de investigación agrícola por
intereses comerciales. La distribución desigual de los beneficios, los posibles
riesgos ambientales y la explotación de los recursos genéticos de las naciones
pobres por las ricas demandan algunas interrogantes más profundas: · ¿ Quién se beneficia de la tecnología? Quién pierde? · ¿Cuáles son las consecuencias para el ambiente y la salud? · ¿Cuáles han sido las alternativas ignoradas? · ¿A qué necesidades responde la biotecnología? · ¿Cómo afecta la tecnología a lo que se está produciendo, cómo, para qué y para quiénes se está produciendo? · ¿Cuáles son las metas sociales y los criterios éticos que guían el problema de la elección de la investigación biotecnológica? ·¿Biotecnología para lograr qué metas sociales y agronómicas?
(
EN DEFENSA DE LOS ALIMENTOS MODIFICADOS GENÉTICAMENTE: "Son más seguros que el agua"
Los Organismos Genéticamente Modificados “son más seguros que el agua”, según afirman científicos americanos * Durante cinco años no se han detectado reacciones adversas en los más de dos billones de personas que han ingerido estos productos “Más de dos billones de personas han ingerido productos genéticamente modificados (OGM) en los últimos cinco años sin haber caído enfermos por esta consecuencia.
La humanidad ha trabajado con la Naturaleza a una gran velocidad de evolución en una nueva dirección. Mientras que las malas hierbas existen para servir a sus propios beneficios, la humanidad las ha convertid en cultivos para que sirvan a los suyos. Esto ha sido difícil, pero incluso utilizando métodos tradicionales se ha obtenido un gran éxito. El tomate, originalmente no más grande que una uva, tiene ahora el tamaño de una manzana. La crianza tradicional utiliza técnicas que tienen cientos de años que dependen de cruces accidentales de genes que han mejorado lo que originalmente sólo hierbas. Los científicos ahora saben que el ADN, la molécula que contiene toda la información genética de los seres vivos, puede ser leído como si se tratase de una cinta magnética. Con este descubrimiento los científicos pueden añadir nuevas instrucciones al código genético que permitan a las plantas protegerse de plagas, pestes, herbicidas o superar condiciones complicadas que dificultan su desarrollo. Las nuevas investigaciones permitirán a estas plantas ser más nutritivas, como ha demostrado el éxito del “arroz dorado” reforzado con pro-vitamina A. Otra cuestión es, ¿es esta ciencia beneficiosa?. La respuesta es sí, porque a menudo logra lo que los métodos antiguos y tradicionales no pueden, pues con ellos, los científicos tan sólo son capaces de transferir genes que ya están en la planta. Un ejemplo es la patata, la cual se hierve antes de comer, pues, a pesar de que ha sido mejorada para ser más productiva, contiene genes que producen toxinas muy peligrosas para la salud, las cuales, en su mayoría, se destruyen durante la cocción. Estas toxinas todavía persisten en las patatas y alergenos en los cacahuetes y trigo, ya que los han heredado de sus antepasados que vivían en libertad. Pero los científicos van a resolver muy pronto este problema, confiriendo a la planta instrucciones precisas sin mezclar genes de forma accidental, sino insertando los específicos. Esto ayudará a desarrollar cultivos de más volumen y valor nutricional con un menor impacto medioambiental. En el primer mundo, esta ciencia, usada en conjunción con métodos tradicionales ofrece una mejor oportunidad para fomentar la seguridad alimentaria para una población creciente. No obstante, existen algunas preocupaciones sobre la salubridad y seguridad de las plantas genéticamente mejoradas. En primer lugar, los genes están presentes en las células de las plantas. El código genético de una célula vegetal mide cerca de dos metros, lo que significa que cuando nos comemos una hoja de col nos comemos miles de kilómetros de genes. Esto es perfectamente seguro y ningún ser vivo (animal o humano) ha desarrollado enfermedad alguna por comerlos. Entre la comunidad científica se da un gran consenso en los referente a la seguridad que reportan los métodos de modificación genética destinados a mejorar la producción de comida. Además, siete Academias Nacionales de Ciencia ha refrendado este acercamiento y dieciséis galardonados con el Premio Nobel junto con 3.200 científicos han respaldado esta posición en la página www.agbioworld.org Lo realmente importante de la ingeniería genética, como de cualquier otra tecnología, es el producto final. La modificación genética del producto final es la planta y los científicos se aseguran de saber lo que los genes hacen antes de insertarlos. Por ello, más de dos billones de personas han comido alimentos modificados genéticamente durante los últimos cinco años sin que se haya detectado ninguna irregularidad. Esta característica convierte a los OGM en productos más seguros que las escaleras mecánicas, bicicletas y fármacos, e incluso, los hace más seguro que el agua. Los cambios introducidos a las plantas utilizando la ingeniería genética son más seguros y precisos que los realizados por métodos tradicionales. A pesar de ello, sigue habiendo quien se preocupa por su repercusión sobre el medio ambiente. Desafortunadamente nada es seguro para el medio ambiente, pues cada cosa que realiza la humanidad lo cambia. La cuestión a la que debemos dar respuesta es si la ingeniería genética es más segura para el medio que otras formas de cultivar alimentos. Hay que tener en cuenta que la mejora genética de las plantas ha salvado al medio de millones de kilogramos de pesticidas y de millones de litros de combustible. Esto es debido a que los científicos tienen el mismo objetivo que los agricultores ecológicos: producir más volumen de mayor calidad y a mejores precios. Así, en los países desarrollados, la biotecnología proporciona una herramienta muy valiosa para ayudar a producir más comida y fibra sin deforestar grandes zonas para dejar espacio para granjas, pues permite la reducción del uso de agentes químicos. Finalmente, sigue existiendo cierta preocupación acerca de los riesgos desconocidos de la modificación genética. Todavía se desconocen muchas cosas, y probablemente nunca se sepan, y algunas de ellas serán riesgos. Todavía, todo lo que sabemos demuestra que las plantas modificadas genéticamente son seguras para el medio ambiente y producen comida sana y nutritiva”.
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